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viernes, 17 de agosto de 2012

Intercambio de Ideas y Direcciones

La embajada del Ecuador en londres a dado asilo político a Julian Assange, fundador de WikiLeaks, con el beneplácito de Amnistia Internacional, y la respuesta del Gobierno de la Gran Bretaña ha sido la amenaza de que si alguien quiere asaltar dicha embajada no harán nada por impedirlo.
Como cualquiera puede comprender las organizaciones pacifistas y humanitarias es probable que no se queden cruzadas de brazos ante posturas de fuerza que dicen muy poco a favor de los que pocos días atrás se proclamaban paladines del Olimpismo y de la Solidaridad entre los Pueblos, parece ser que la entrega de la bandera olímpica a Brasil iba acompañada de los buenos deseos de libertad de expresión.



La dirección de la Embajada del Reino Unido en Madrid es Paseo de la Castellana, 259 D, y huevos podridos para lanzar contra su fachada se pueden encontrar en cualquier parte.
¡La Red será Libre o no lo será!

domingo, 8 de abril de 2012

Doña María Ahumacellas

      Enrique Granados, (Lérida, 27 de julio de 1867 - Canal de la Mancha, 24 de marzo de 1916) fue un compositor y pianista español. Es conocido por su obra pianística, especialmente para la suite Goyescas (1911), en el que basó también la ópera del mismo nombre. Creó la escuela de piano en Barcelona, que ha producido figuras tan relevantes como Frank Marshall y Alicia de Larrocha.  

     
     Suele encuadrársele en el neo-romanticismo por su vinculación estilística con el piano de Chopin, Schubert, Schumann y Edvard Grieg. Murió en el naufragio de la nave Sussex, en el Canal de la Mancha, al ser torpedeada por la armada alemana en el transcurso de la Primera Guerra Mundial
     Como su padre murió ahogado, su hijo, también Enrique, decidió dedicar su vida a la enseñanza de la natación, y junto con su esposa, doña María Ahumacellas, introdujeron la afición por la natación en la árida Castilla.


     A él no lo conocí, a su viuda mucho, como profesora de profesores me introdujo en el ballet acuático, y nuestra conversación recurrente y obsesiva era generar un ballet acuático masculino. ¿Por qué no? 

     Cada vez que veo colgar una medalla olímpica sobre el pecho de una ondina de por aquí me acuerdo de ti. Los trofeos no llueven del cielo, más bien del esfuerzo de los deportistas y de los pioneros que son capaces de transformar un desierto en un vergel. Gracias, dentro de pocos meses, en Londres, me obligarán de nuevo a recordarte.